Volver al inicio

La realidad siempre fue una versión editada

La realidad siempre fue una versión editada

Aunque hoy hablamos mucho de la realidad distorsionada por la inteligencia artificial, creo que esa distorsión existe desde hace muchos años. Se podría decir que, de alguna forma, siempre ha existido.

Los medios de comunicación siempre han tenido la capacidad de manipular una historia, omitir detalles o contar los hechos desde un punto de vista específico. Incluso la historia misma suele estar atravesada por eso. Hay una frase muy conocida que dice que “la historia la escriben los vencedores”, y aunque suene a cliché, tiene algo de cierto.

Quien gana una batalla, recibe un premio o logra construir un emprendimiento exitoso termina siendo escuchado. No solo porque hizo algo importante, sino porque muchas personas quieren entender cómo llegó ahí y, de alguna forma, replicar ese éxito.

Pero cuando alguien cuenta su propia historia, también decide qué mostrar, qué ocultar y qué exagerar. A veces lo hace para que la historia sea más interesante. Otras veces, para protegerse. Y muchas otras, porque esa versión le conviene más. Al final, muchos detalles se pierden, se modifican o se acomodan.

En ese sentido, podríamos decir que siempre hemos vivido dentro de una realidad parcialmente construida. No necesariamente una mentira absoluta, pero sí una versión editada de los hechos.

La diferencia ahora es que la inteligencia artificial, especialmente cuando entra en el terreno visual, crea un estímulo mucho más fuerte para el cerebro. No es lo mismo leer una historia increíble que ver un video de diez segundos donde algo aparentemente imposible ocurre frente a tus ojos. En ese momento, tu cerebro intenta procesar la imagen y la reacción es casi inmediata: “¿qué acaba de pasar?”.

Ahí aparece la idea de que una imagen vale más que mil palabras. Durante mucho tiempo, manipular el relato era relativamente fácil: cambiar el enfoque de una noticia, elegir ciertas palabras, omitir contexto o presentar solo una parte de la historia. Pero manipular de forma convincente el medio audiovisual era mucho más difícil.

Hoy no solo se puede alterar el relato. También se puede fabricar la evidencia visual que acompaña ese relato. Y eso hace que la mentira tenga una fuerza mucho mayor, porque ya no solo la leemos: también la vemos.

El problema es que siempre hemos tenido relatos manipulados, medios sesgados e historias incompletas. La diferencia es que ahora esas versiones pueden llegar en formato audiovisual, con una intensidad mucho más difícil de cuestionar en tiempo real.

Únete a nuestra comunidad de Discord

Somos 3000 personas cambiando el mundo de la programación.

Unirse a discord