Volver al inicio

Hacer cosas para uno mismo

Hacer cosas para uno mismo

Hay una parte del éxito de la que casi no se habla:

Sostener algo durante mucho tiempo es difícil.

No difícil en el sentido romántico de “hay que luchar por los sueños”, sino difícil de verdad. Difícil porque hay días en los que no tienes ganas. Difícil porque los resultados no llegan tan rápido como esperabas. Difícil porque a veces publicas algo que te tomó horas y nadie lo ve. Difícil porque lo que antes te emocionaba empieza a sentirse como una obligación.

Y eso pasa mucho con la creación de contenido.

Seguramente ustedes también han visto creadores que seguían antes y que, de un momento a otro, dejaron de publicar. Personas que tenían buenas ideas, buen contenido, talento, carisma, conocimiento… y aun así desaparecieron.

No necesariamente porque fueran malos. No necesariamente porque no supieran qué hacer. No necesariamente porque “el algoritmo los castigó”.

Muchas veces pasa porque sostener algo solo para gustarle a otros es agotador.

A ti te pueden dar la fórmula:

“Publica todos los días.”

“Usa este gancho.”

“Haz contenido viral.”

“Sigue esta tendencia.”

“Optimiza para el algoritmo.”

“Mide esto, cambia esto, repite esto.”

Y sí, todo eso puede servir.

Pero hay un problema: ninguna fórmula reemplaza la motivación interna.

Es como ir al gimnasio.

Puedes comprar la proteína, la ropa, la membresía, la rutina perfecta y hasta el reloj que te mide todo. Pero si odias cada segundo del proceso, tarde o temprano lo vas a abandonar.

Con el contenido pasa igual.

Puedes aprender a escribir mejores posts, editar mejores videos, hacer mejores miniaturas, entender mejor las plataformas y usar mejores herramientas. Pero si no encuentras una satisfacción real en lo que estás haciendo, todo empieza a irse en picada.

Y esto no lo digo desde un lugar de superioridad. Yo también he caído en esa trampa.

A veces uno empieza algo porque quiere compartir, aprender o explorar una idea. Pero poco a poco se mete la validación externa:

“¿Y si esto no le gusta a nadie?”

“¿Y si no tiene suficientes likes?”

“¿Y si el algoritmo no lo muestra?”

“¿Y si esto no sirve para crecer?”

“¿Y si debería estar haciendo otra cosa?”

Y cuando te das cuenta, ya no estás creando desde la curiosidad, sino desde la ansiedad.

Ahí es cuando todo se vuelve pesado.

Por eso, con el tiempo, he intentado volver siempre a una idea simple:

Hacer cosas primero para mí.

No significa ignorar a la audiencia. No significa no escuchar feedback. No significa hacer contenido incomprensible solo porque “a mí me gusta”.

Significa que el motor principal no puede ser la validación externa.

Porque la validación externa es inestable.

A veces llega. A veces no. A veces llega tarde. A veces llega por razones que ni siquiera entiendes. A veces algo que hiciste en cinco minutos funciona mejor que algo que preparaste durante semanas.

Si tu única razón para seguir depende de eso, estás en problemas.

En cambio, cuando haces algo para ti, el resultado mínimo ya tiene valor.

Si hago un curso para aprender mejor un tema, ya gané algo. Si hago un tutorial para ordenar una idea, ya gané algo. Si hago un stream para explorar un problema, ya gané algo. Si hago un side project porque me da curiosidad, ya gané algo.

Lo peor que puede pasar es que solo me guste a mí.

Y si desde el principio lo hice para mí, entonces no fue una pérdida.

Creo que esa es una de las razones por las que he podido sostener ciertos proyectos durante tanto tiempo: cursos, tutoriales, streams, mentorías, side projects, comunidades. No siempre con la misma intensidad. No siempre de forma perfecta. Pero sí con una intención que vuelve una y otra vez:

Aprender algo. Entender algo. Explicar algo. Construir algo que a mí también me gustaría encontrar.

Cuando algo nace desde ahí, es más fácil sostenerlo.

No porque deje de ser difícil. Sigue siendo difícil. Hay cansancio, frustración, dudas, comparación y momentos donde uno quiere abandonar.

Pero la dificultad se siente distinta cuando el proceso también te pertenece.

Por eso creo que, antes de preguntarnos si algo va a funcionar, a veces deberíamos preguntarnos otra cosa:

Si esto no recibe la atención que espero, ¿igual tendría sentido hacerlo?

Si la respuesta es no, quizás estás construyendo algo demasiado frágil.

Si la respuesta es sí, tienes una base mucho más fuerte.

Porque hacer cosas para uno mismo no garantiza el éxito.

Pero aumenta muchísimo las probabilidades de seguir el tiempo suficiente como para tener una oportunidad real.

Únete a nuestra comunidad de Discord

Somos más de 300 personas cambiando el mundo de la programación

Unirse a discord